La inflación en alimentos y bebidas alcohólicas en el Nordeste Argentino (NEA) alcanzó en marzo de 2025 un alarmante 5,7%, la cifra más alta en un año, solo comparable con el 8,2% registrado en marzo de 2024.

Este fenómeno no solo impacta el bolsillo de miles de familias, sino que también refleja una tendencia preocupante: en el primer trimestre, la inflación acumulada en alimentos y bebidas alcohólicas en la región llegó al 10,5%, y si se considera solo alimentos, sube al 11,2%. Mientras el índice general de precios en el NEA fue del 3,1%, los alimentos treparon al 6,2%, evidenciando un desequilibrio que golpea directamente la canasta básica.
Los aumentos más significativos se dieron en productos esenciales: las verduras se dispararon un 19,7% en marzo, las carnes y derivados un 6,8%, y los lácteos un 4,3%. En el trimestre, las carnes acumularon un incremento casi dramático del 18,9%, seguidas por verduras, aceites y lácteos, todos con subas que superan el 8%.

Esta escalada de precios en alimentos básicos genera una sensación de urgencia y vulnerabilidad en la población, que ve cómo la mesa cotidiana se vuelve cada vez más inaccesible.
Este escenario en el NEA contrasta con el promedio nacional, donde la inflación general fue del 3,7% en marzo, y el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas subió un 6,3%. Sin embargo, para quienes viven en Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, la realidad es más dura y palpable, con precios que no dejan de subir y un futuro inmediato cargado de incertidumbre.

¿Hasta dónde llegará esta escalada? ¿Cómo enfrentarán las familias esta presión constante sobre uno de los bienes más esenciales? La inflación en el Nordeste no es solo un número: es una historia que afecta vidas, decisiones y esperanzas, y que está despertando una alarma que no puede ser ignorada.



















